Radiografía a las editoriales independientes chilenas: Libros del Amanecer

Por Nicolás Cruz / 23 de agosto de 2016



¿Cómo nace la editorial? 

Libros del Amanecer nace a fines de 2010. Venía llegando de Barcelona, después de un año de estar viviendo allá, y tenía ganas de plasmar en algún proyecto todo lo aprendido en ese viaje. Hice un máster en edición, trabajé en una editorial catalana, entonces el armar un proyecto propio en mi país era propicio para aplicar todo eso. Empezamos como distribuidora, importando algunos libros y revistas desde España; recuerdo que también postulamos a un Fondart, que no lo ganamos, para publicar unas antologías de autores noveles; y finalmente en junio de 2011 publicamos nuestro primer libro y allí arrancamos. En cinco años, con altos y bajos, hemos publicado nueve libros, entre narrativa, poesía y ensayo. Es poco en relación a la cantidad de años, pero aparte del tema presupuestario, Libros del Amanecer también es una librería y la mayor parte del tiempo nos concentramos en ese aspecto. Publicamos algunos libros cuando, en todo sentido, encontramos el momento apropiado para hacerlo. 


¿Cuáles fueron las motivaciones? 

Las motivaciones fueron, primero que todo, concretar algunas ideas que traía desde España. Necesitaba hacerlo. Primero trayendo títulos y propuestas editoriales que acá no estaban, como primera etapa, y posteriormente estaba la motivación de descubrir nuevos talentos y estéticas. Pude, por ejemplo, publicar el primer libro de Ximena Jara, en 2011, que hasta ahora sigue bastante vigente y en ferias sobre todo es muy solicitado. El boom de las editoriales independientes recién arrancaba, entonces los espacios para los autores jóvenes eran escasos; por suerte, hoy, la cosa es bastante distinta. 


¿Cuál es el ideario o manifiesto de la editorial?

Es intentar publicar libros que nos gustaría leer como lectores. Por lo mismo, hemos publicado pocos títulos. Sentir ese momento preciso donde te dices “a este autor hay que darlo a conocer” o “este proyecto realmente nos interesa”, y es allí que la palabra “intentar” se transforma en acción. Si no lo siento, no lo hago. Entonces, el manifiesto es ese: publicamos cuando lo sentimos en el estómago, cuando ese libro, después de leerlo, nos deja en un lugar distinto, nos cambia en algún punto las referencias. Es una cosa de sensación, es difícil de explicar. Igual creo que una editorial son sus libros, el catálogo, y los libros finalmente se tienen que defender solos. Ellos son el manifiesto.


¿Cuál es el aporte literario y político que ofrecen las editoriales independientes?

El aporte literario es la variedad de propuestas, temáticas, escrituras, diálogos, etc. Y no solo de textos, sino el libro como objeto. En las editoriales independientes se cuida y se respeta, en la mayoría de los casos, la labor del ilustrador, el arte. Las ediciones son muy cuidadas, es un trabajo integral, profesional, en todas sus fases. La labor del editor es un oficio y se nota cuando tienes en tus manos un libro de un editor independiente. Sin menospreciar a las transnacionales o grupos editoriales, la mejor literatura en Chile se está cocinando en el mundo independiente. Es cosa de mirar las ferias: por lejos la Furia o la Primavera del Libro, por citar ejemplos, son superiores a otras ferias “oficiales”; puedes toparte con joyitas que no encuentras en otros lados, puedes charlar con los editores sobre sus catálogos, son gratuitas (hay allí una propuesta política frente a lo comercial), etc. Y en lo político, también, puedes tocar temas o investigar y publicar sin ser censurado, sin presiones de ningún tipo, sin departamentos de marketing que lo único que les interesa son las liquidaciones de las librerías y de los supermercados a fin de mes. Hay una variedad de formas y cruces de estéticas en el libro independiente que sin duda es un aporte al lector y a la sociedad en general.


¿Cómo ves el panorama literario nacional?

Lo veo con esperanza, sobre todo desde el ámbito independiente, que es el lugar donde desarrollo mi labor, y en este caso solo te podría hablar desde allí. Veo un crecimiento sostenido: cada vez son más las instancias donde el lector puede acercarse y conocer de primera mano las propuestas de las editoriales independientes. Como te dije antes, la Furia y la Primavera del Libro son ferias que han crecido mucho. Hace poco estuve en la Feria Independiente de Valparaíso, y lo mismo, pese a que era su segunda edición, se nota que la cosa en esa ciudad va en aumento. Hay un panorama de editoriales independientes muy variado en propuestas y temáticas. Editoriales infantiles que han ganado premios internacionales, escritores que han sido reconocidos gracias a sus libros publicados en editoriales independientes, y la distribución de los libros poco a poco se ha ido mejorando, gracias a distribuidoras o cooperativas que están haciendo un trabajo estupendo en el posicionamiento del libro independiente en distintas instancias, ya sea en ferias nacionales o extranjeras, librerías o en otros puntos de interés para el lector o en debates de fomento y políticas del libro. Mientras el libro independiente chileno siga creciendo y desarrollándose como lo ha hecho hasta ahora, el panorama literario nacional estará cada vez mejor. 


¿Están afiliados a la Furia o a EDIN? 

No.


¿Por qué?

Es algo que tenemos pendiente. Reconozco la buena labor de estas agrupaciones por lo que te dije antes, e incluso hemos participado en algunos eventos organizados por la Furia, pero no somos miembros actualmente porque hemos estado mucho tiempo concentrados consolidando nuestra librería, que ahora es online. A futuro espero seguir desarrollando la editorial y afiliarnos, por qué no, a Edin o a la Furia.


¿Cómo se las arreglan con la distribución, la crítica y las labores afines?

Todo lo hacemos nosotros. Con respecto a la distribución, tenemos una red de librerías en Santiago y Valparaíso donde se encuentran los libros que hemos publicado; para otras regiones, la venta online nos ha resultado bastante bien. Por ahora, al tener un catálogo acotado, la distribución corre por nuestra cuenta, lo que nos ha resultado eficiente; obviamente siempre hay aspectos por mejorar y seguramente a futuro, con más libros espero, habrá que repensar el modelo de distribución. Las labores de difusión, promoción, también la hacemos nosotros. Y en ese sentido, el tema de la crítica depende de varios factores. A veces nos piden libros para reseñar, otras veces nosotros enviamos libros a prensa y en ciertos medios se preocupan y te toman en cuenta para una reseña, nota o entrevista, y otras veces el libro se difunde por nuestras redes, de boca en boca o en ferias, etc. Cada libro, de alguna manera, se las arregla para sobrevivir, y según la necesidad vamos viendo y monitoreando las acciones de difusión respectivas que tomaremos en el momento. 


Se habla mucho del quehacer y las tribulaciones de los escritores ¿Cuáles son las tribulaciones de las editoriales independientes? 

Desde mi caso, tiene que ver con el financiamiento de algunos proyectos editoriales. Hay muchos libros que son caros de hacer y la única posibilidad para una editorial pequeña es realizarlos a través de algún fondo cultural o ayuda externa, entonces muchos proyectos muy interesantes y de calidad se ven frustrados por un tema netamente económico. También algunos aspectos burocráticos con ciertas librerías mañosas, que les consignas y que te esconden los libros, se pierden (espero sin intención) y los lectores deben hacer un safari literario para encontrarlos, o al momento de cobrar facturas te dejan esperando varios meses, y no te hablo de montos elevados e impensados. Eso es una lata, porque muchas veces, para poder publicar el siguiente libro, necesitas ese dinero. Por lo menos, por mi lado, la cosa va por ahí. Hay otras tribulaciones que van más allá, como por ejemplo las trabas y malos ratos que sufrieron las editoriales independientes en la última FILSA o ciertas discriminaciones que se producen al momento de postular a un espacio en una feria extranjera. Ojalá esto mejore con el tiempo.


¿Qué historias memorables les han sucedido que crees que definen o grafican en parte el oficio de los editores independientes?

Hay varias situaciones tragicómicas. Por ejemplo, a veces nos pasa con libreros un tanto mañosos para pagar, que vamos recurrentemente a ciertas librerías a preguntar si ya salió el pago, y de tanto ir el valor de esa factura finalmente se pierde con el gasto en micros o metros que tomas en esa lata de piques que haces. Esa situación me ha pasado varias veces, incluso una vez le eché la talla a un librero sobre esto. O cada vez que voy al Consejo del Libro a postular un par de títulos a las Adquisiciones del Estado, la persona a cargo me pregunta: “¿Y solo traes dos libros?”, como si los libros que editas cayeran desde el cielo. O historias más livianas como ese escritor que después de una noche de presentación, y de fiesta, en Valparaíso, al día siguiente se fue con las llaves del hostal sin hacer check out, y no lo vi nunca más después de varios meses; hasta el día de hoy me reclaman esa llave desde el puerto.


¿Hay algo que te gustaría que te preguntara?

En esta pregunta aprovecho de contarte concretamente qué es lo que viene para la editorial: publicaremos un libro de crónicas titulado Mi norte es el sur. Qué dice Latinoamérica, de la documentalista Amanda Puga, libro que ganó el Fondart en Creación, género referencial. Su proyecto es muy interesante, ya que ella recorrió hace un tiempo, sola, durante siete meses varios países de la región. El motivo principal era hacer un largometraje (que está en fase final) que retratara el sentir del ciudadano a pie de cada país. Alojaba en casas de gente común y corriente y desde allí intentaba percibir los pequeños triunfos, los sueños, las derrotas, carencias y esperanzas de la gente, todo eso inmerso y contextualizado en un marco político y social de cada país. Por ejemplo, en Colombia se encontró en medio de un ataque de una guerrilla, en Venezuela asistió a varias manifestaciones contra y pro chavistas, compartió con gente de la selva peruana, etc. A partir de ese viaje, ella hizo algunas anotaciones y llevó una bitácora, de vuelta en Chile editó esos textos y se lanzó a escribir otros, lo que finalmente se concretó en este libro que estamos próximos a publicar.

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