#03 Entrevista a Bernardita García Jiménez

Actualizado: 18 feb

Autora del libro La gente como uno (Libros del Amamencer, 2020).


Por Francisca Rodríguez Castro


La gente como uno es súper personal, tiene mucho de mí, de historias, de trancas, de traumas"


¿Cuál fue el mayor desafío al escribir “La gente como uno”?

Es un desafío que tiene dos caras. Obviamente fue un desafío publicar un libro que habla de mi mundo privado, que es real y asimilar tanto en la pre como en la post publicación, que lo iban a leer personas que me conocían y también gente involucrada en el libro, y que eso iba

a tener repercusiones inevitablemente, aunque yo tratara de preparar el terreno. Fue difícil cuando el libro salió.

Lo otro complicado fue el proceso de escritura. “La gente como uno” es súper personal, tiene mucho de mí, de historias, de trancas, de traumas. De la misma forma que uno se sienta a escribir en un diario de vida y escribe sobre cosas que le han pasado, que quizás

fueron dolorosas, sobre todo en primera instancia, uno escribe con rabia, escribe con pena, escribe con emociones intensas. Tuve que hacer un trabajo de filtro, no de censura, de filtro de esas emociones constantes, para que el trato con los personajes fuera justo.

Hay tres versiones de “La gente como uno”. Uno que era el inicial, que era cuando me senté la primera vez a escribir y a “vomitar todo”. Es un libro mucho más hiriente del que

fue publicado.

Después fue una versión más moderada. Me acuerdo que eliminé partes muy “jugosas” para

el libro, que eran súper entretenidas, pero que daban a conocer confidencias privadas de

muchos de los personajes. Entonces tenía que preguntarme: “¿está escena que está súper

jugosa, súper entretenida, cuánto le aporta al libro? ¿solamente es anecdótica o entretenida?

Ya, en realidad no le aporta tanto a la trama y a la tesis que quiero demostrar. Ok la saco”.

Esas fueron las dos pegas más grandes.


¿Qué te “mueve” a crear Berrinche?

Me mueve publicar periodismo narrativo fuera de las instituciones clásicas.

Me mueve salirnos de los cánones. Me mueve probar con estilos y

textos que propongan algo diferente.

El Chile editorial está muy al debe con el periodismo narrativo. Hay muchos grandes

autores, muchos grandes periodistas, muy pocas plataformas, muy pocas editoriales, muy

pocas revistas donde publicar. Entonces me parecía que ese era un espacio más que

necesario.


¿Qué te motivó a “dar vida” a “Chile Crónico”? ¿Cómo fue el proceso de selección de

las crónicas?

“Chile Crónico” nace como idea en octubre del 2020. Quedaban un par de meses del 2020

cuando se nos ocurrió y la selección terminó en diciembre. Esperamos porque queríamos

dejar textos del “apruebo”, porque ya sabíamos que “el apruebo y el rechazo” venía.

¿Por qué decidimos publicar el libro? Decidimos publicar porque veíamos que salían

muchas antologías de pandemia, muchas antologías del estallido social y sentía que era

riesgoso atribuir lo que estaba pensando en Chile en ese momento, solo al estallido o solo a

la pandemia. Obviamente fueron cambios súper relevantes que definieron el 2020, por eso

están tan presente en el texto, pero hay muchas otras cosas que pasaron ese año y que

quedan consignadas ahí y que están influenciadas por esos dos grandes fenómenos, la

pandemia y el estallido social.

Me parecía importante que el Chile del 2020 quedara plasmado en su absoluto. Eso es lo

que el texto trata de hacer, por eso que integramos temas medio ambientales, de deportes,

otros más políticos. Tratamos de abarcar varias esferas.

El proceso de selección fue básicamente editorial, lo hice yo, Cristián también. Tuve gente

que me ayudó, amigos periodistas. Entre todos se hizo. Dije: “cabros manden textos,

recomienden”. Después había que leer, leer y leer.

Desde el principio queríamos hacer algo que incluyera todos los ámbitos, ese fue el súper

filtro. Para dar un ejemplo, llegaron veinte textos de pandemia, eran los veinte increíbles,

pero como queríamos que hubiera espacio para todos, tuvimos que elegir solo cuatro.

Otro criterio fue incluir autores y medios que fueran tradicionales-conocidos y también que

no conociera nadie. Además, queríamos que fuera lo más transversalmente posible en

términos de edad. Conjugando todos esos criterios se fue armando la selección.


¿Profundizarías en el nuevo proyecto que estás desarrollando de la mano de

Berrinche?

Son siete perfiles de un Chile feminista. Son siete historias, de siete personajes que se

identifican como mujeres chilenas, que desde sus propias esferas de alguna manera han

transformado sus espacios. Está Natalia Valdebenito del mundo del espectáculo. Elvira

Hernández del mundo de la poesía. La misma Elisa Loncón de la esfera política. Está

cubierto lo mismo de “Chile Crónico”. Deporte, espectáculo, política, cultura, medio

ambiente, inmigración. La idea es dibujar Chile completo.

Las autoras chilenas que son parte de este proyecto están entre los 25 y 40 años, trabajan

freelance, escriben en medios. Trabajan activamente por escribir sobre estos temas que

tienen que ver con construir un Chile más feminista.


¿Cómo se hizo la selección de las mujeres que aparecen en el libro? ¿se realizó en

conjunto? ¿las periodistas las propusieron?

Se les ofreció total libertad a las autoras. La idea es que cada una eligiera a alguien que les

interesaba.

Se conversó el tema de las esferas. Por ejemplo, la Vane que cubre deporte se le planteo:

“tú ya conoces el mundo del deporte, seria bacán si lo hicieras de esto”, pero había mucha

libertad si alguna decía: “quiero escribir algo diferente a lo que hago todos los días”. No

había ningún problema.

Cada una eligió un personaje. Fue bonito porque se habló, todo fue súper conversado. Fue

chorro porque por esa libertad cada una se fue enamorando de sus personajes y al final hay

unos textos hermosos. Hay mucho amor por los personajes.


¿Cómo te imaginas o proyectas el futuro de Berrinche?

En el corto plazo me gustaría que Berrinche siguiera publicando libros hermosos como los

que hemos publicado hasta ahora. Sobre todo, con la libertad editorial con la que gozamos,

eso es lo más importante del sello. La libertad editorial en todo sentido, desde los temas que

publicamos hasta que autores publicamos.

En el mediano plazo me gustaría que lograra consolidarse, que lograra ser un sello

conocido a nivel regional. Hay muy poco periodismo narrativo en Chile. Creo que conozco

una editorial más de periodismo narrativo, no de periodismo de investigación.

Hay pocas plataformas abiertas a permitir otro tipo de experimentación con la escritura del

periodismo. Hay muy poco, entonces de aquí al mediano plazo, puede ser uno o dos años.

Si de aquí a dos años Berrinche logra instalarse como una voz del periodismo narrativo,

vamos a estar súper contentos.

En el largo plazo publicar muchos libros. Que Martín Caparrós quiera sacar su libro con

nosotros y muchos más. Vivir de esto y no estar obligada a tener otros trabajos.



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